Acusada

Acusada

Entre la inocencia y la culpabilidad, el destino del joven protagonista sigue sin resolverse hasta la resolución final de la película. Pero el espectador no es invitado espontáneamente a ponerse del lado de Dolores: Acusada no es la simple crónica de un caso de mala aplicación de la justicia. Más bien, la película se centra en la ambigüedad del caso y en la evolución del tormento psicológico del protagonista tras investigaciones que todavía no revelan certezas, manteniendo todo en suspenso. Central en este sentido es el papel de los medios de comunicación, que en Acusada actúan como manipuladores de la verdad; observados desde el punto de vista de quien se sienta en la silla del acusado, emergen casi como antagonistas de la historia (la desgarradora entrevista con Dolores en el estudio de televisión es una de las escenas más bellas de la película). Pero Acusada se centra tanto en los medios de comunicación como en nosotros, la gente común, con sus juicios más y menos considerados. Tobal afirmó que quería mostrar el retrato de una sociedad abrumada por los medios de comunicación, un territorio de juicios apresurados y una gogne mediática con efectos a veces muy peligrosos. De hecho, la historia de Dolores comienza con la publicación de un video en un teléfono móvil en las redes sociales. Con unos pocos clics del ratón y el intercambio se hace y con él, el comienzo de una ronda de amenazas e insultos que mueve los instintos violentos latentes y reconfirma una vez más la condición del lupus del homo homini.

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1h 48min --2018 1.940 views

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